Hemos sido víctimas de un graciosillo, ese típico empollón, gafotas y falto de erecciones, que debido a la total ausencia de gracejo en su vida real, decidió convertirse en hacker para hacerse el graciosillo por la internet. Desde aquí quisiera enviarle un cordial saludo a él y a su mamá, que a estas horas ya habrá salido de su duro trabajo en el club de alterne del pueblo.